Servicios de fumigaciones de Garrapatas

Fumigaciones de garrapatasSERVICIOS DE FUMIGACIONES DE GARRAPATAS

Algunas de las características de las garrapatas son: ser transmisores de enfermedades infecciosas, por lo que resulta importe contactar a expertos en fumigaciones para evitar que estas se propaguen, ya que su longevidad es muy grande, también pueden almacenar reservas en su aparato digestivo que puede permanecer sin digerir y así parte de esta sangre que han succionado, la pueden usar para consumir progresivamente este alimento durante varios meses o incluso años.

En el mundo existen alrededor de 800 especies de garrapatas, Las cuales se dividen en dos grandes grupos: las blandas y las duras, según la dureza de la cutícula o membrana que reviste su cuerpo, aunque las más importantes para las mascotas y el ser humano son las duras. Todas ellas se alimentan de la sangre del animal parasitado, son hematófagas. Las más frecuentes son tres: Rhipicephalus sanguineus, Dermacentor reticulatus e Ixodes ricinus.

Para alimentarse, cuentan con un aparato bucal que perforan la piel del hospedador, se adherirse fuertemente y succionar la sangre. Por lo que las garrapatas, pueden transmitir distintas enfermedades infecciosas tanto a los animales como al hombre.

Las garrapatas están adaptadas a temperaturas cálidas como a las frías (incluso más que las pulgas). La duración del ciclo de vida de las garrapatas está influida por la capacidad que tienen estos parásitos de disminuir sus funciones vitales y “quedar en espera”, si las condiciones ambientales no son favorables. No obstante, las estaciones del año con promedios de temperatura más elevados, como son la primavera y el verano, resultan la época donde aumentan. De ahí que sea necesaria que al detectar la presencia de garrapatas es necesario ponerse en contacto con especialistas en fumigación, sobre todo desde el inicio de la primavera y hasta el otoño, para intensificar los programas de prevención y control.

Después del nacimiento de las larvas inmediatamente buscan subirse a su primer hospedador, para alimentarse de su sangre. Tras haberse alimentado, la larva se baja del huésped y muda para convertirse en ninfa que buscar un proveedor de alimento para subirse a él. una vez alimentada, la ninfa se deja caer del animal parasitado para convertirse, en adulto. La forma adulta vuelve a subirse a su tercer hospedador, donde se alimenta nuevamente y en sólo 5 a 7 días, una garrapata adulta hembra puede crecer hasta 4 veces de tamaño y aumentar unas 100 veces su peso. Todo esto a expensas de la sangre del huésped parasitado. Además de nutrirse encima del animal o persona, las formas adultas también se aparean allí. Finalmente, la hembra se baja del hospedador para poner los huevos, reiniciándose un nuevo ciclo. Cada garrapata hembra pone entre 3 y 4 mil huevos, para lo cual siempre se baja del hospedador y elige preferentemente áreas de vegetación o jardines. En condiciones favorables, el ciclo biológico de la garrapata se desarrolla en apenas unos dos meses, pero puede extenderse hasta más de 900 días si el ambiente no resulta benigno para la vida del parásito.

Las garrapatas son artrópodos que pertenecen a un grupo diferente al de los insectos: los arácnidos que incluye a los ácaros, a las garrapatas, a los escorpiones y a las arañas. Las garrapatas son ácaros que se pueden ver a simple vista, tienen cuatro pares de patas y un cuerpo globoso, aplanado dorso-ventralmente y no segmentado, que las diferencia de otros arácnidos. Su cuerpo está dividido en dos partes (el cefalotórax y el abdomen); las garrapatas son ectoparásitos obligados que se alimentan de la sangre de sus hospedadores (hematófagos). Cuando esta consume sangre, a través de la saliva, el fluido coxal, la regurgitación del contenido intestinal o las heces, las garrapatas pueden transmitir un amplio y variado conjunto de patógenos causantes de graves enfermedades, algunas de ellas letales. Por lo que resulta importante acercarse a los expertos en servicio de fumigación, para poder erradicar esta plaga, sin correr riesgos. Las garrapatas se agrupan en dos grandes familias, garrapatas duras (ixódidos) y blandas (argásidos), de las cuales, las duras son las principales transmisoras de enfermedades tanto a los animales como a las personas. Las garrapatas no saltan, ni vuelan, ni se dejan caer de los árboles. Cuando nos encontramos una garrapata fijada a nuestro cuerpo, lo más probable es que, tras pasar a su lado, haya trepado por nuestras piernas hasta alcanzar las ingles, las axilas y/o el cuero cabelludo (que son sus lugares preferentes para fijarse) y nos haya picado sin que lo percibamos, ya que su picadura es indolora en la mayoría de ocasiones.

Una garrapata pasa por varias fases evolutivas: huevo, larva, ninfa y adulto, pasando la mayor parte de su tiempo alejadas de su hospedador, refugiadas en las madrigueras o nidos de sus hospedadores o en el suelo y la vegetación, a la espera de alimentarse. Es importante acudir a los expertos en fumigación para acabar con esta plaga, ya que la actividad de las garrapatas depende de la temperatura ambiental; y comienza al principio de la primavera, cuando tiene lugar la alimentación de los ejemplares que han sobrevivido al invierno (principalmente adultos), y alcanza su máximo durante el verano, tras la eclosión de los huevos y la aparición de una nueva generación de larvas, disminuyendo durante el otoño, tiempo en el que se alimentan las ninfas. En el invierno entran en estado de hibernación o diapausa, inducido por la baja temperatura y las escasas horas de luz.

Las garrapatas se desarrollan con más frecuencia en medio forestal y/o rural, y las enfermedades que pueden transmitir son: Tularemia, la Enfermedad de Lyme, la Fiebre Botonosa o del Mediterráneo, entre otras.

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